ACC-Yurúa busca reconocimiento OMEC por conservar más de 45 mil hectáreas de bosque amazónico

Vista aérea de la concesión para conservación administrada por ACC-Yurúa en la cuenca del río Yurúa, Ucayali.

La Asociación de Conservación Comunal Yurúa (ACC-Yurúa), integrada por nueve comunidades indígenas de los pueblos asháninka, yaminahua, amahuaca y yanesha de la cuenca del río Yurúa, impulsa desde hace más de una década la conservación de más de 45 mil hectáreas de bosque amazónico en la frontera entre Perú y Brasil.

Actualmente, la concesión para conservación que administra la organización se encuentra en una etapa avanzada del proceso de evaluación para su reporte como una Otra Medida Efectiva de Conservación Basada en Áreas (OMEC), una figura reconocida internacionalmente en el marco del Convenio sobre la Diversidad Biológica para identificar espacios que contribuyen de manera efectiva a la conservación fuera de los sistemas tradicionales de áreas protegidas.

Ubicada junto a la Reserva Indígena Murunahua y al Parque Nacional Alto Purús, la concesión forma parte de uno de los paisajes de conservación más importantes de la Amazonía peruana.

“Los procesos ecológicos van más allá de los límites que tienen las áreas naturales protegidas”, señala Edgardo Marthans Castillo, director de Diversidad Biológica del Ministerio del Ambiente (MINAM). “La concesión se encuentra en una zona aledaña al Parque Nacional Alto Purús y complementa los esfuerzos de conservación del área protegida”.

Un proceso que comenzó hace más de una década

Principales hitos del proceso de conservación impulsado por ACC-Yurúa entre 2011 y 2026.

El posible reporte de la concesión como OMEC es uno de los hitos más recientes de una historia que comenzó años antes.

Los antecedentes se remontan a 2011, cuando se iniciaron acciones de fortalecimiento organizativo y gestión territorial en la cuenca del río Yurúa. Durante los años siguientes, comunidades indígenas de la zona, con acompañamiento técnico de Upper Amazon Conservancy (UAC) y ProPurús, impulsaron la titulación de territorios, la conformación de la Asociación de Conservación Comunal Yurúa (ACC-Yurúa) y la gestión de una concesión para conservación, otorgada finalmente en 2019.

Desde entonces, ACC-Yurúa ha liderado acciones orientadas a la protección de los bosques, el monitoreo del territorio y el fortalecimiento de la gobernanza comunal.

Uno de los avances más importantes ocurrió en mayo de 2025, cuando la Sede Operativa Forestal y de Fauna Silvestre de Atalaya aprobó la Declaración de Manejo (DEMA), instrumento que orienta la gestión de la concesión y formaliza las acciones de conservación implementadas en el área.

La aprobación fue precedida por una serie de evaluaciones técnicas y administrativas, entre ellas la opinión favorable del Ministerio de Cultura al Plan de Contingencia PIACI, una inspección ocular realizada en octubre de 2024 y una evaluación biológica desarrollada en febrero de 2025, con participación de ACC-Yurúa, especialistas de UAC y la jefatura del Parque Nacional Alto Purús.

Evidencia científica en un corredor de biodiversidad

El pichico blanco (Leontocebus weddelli melanoleucus) fue una de las especies registradas durante la evaluación biológica realizada en 2025. Foto: Glauco Olivera

Durante la evaluación biológica realizada en febrero de 2025 se confirmó la presencia del Pichico Blanco (Leontocebus weddelli melanoleucus), un primate endémico de la región.

Los monitoreos también registraron especies representativas de la Amazonía, entre ellas el mono araña de cara negra (Ateles chamek), el mono aullador rojo (Alouatta seniculus) y el trompetero aligris (Psophia crepitans), además de árboles de alto valor ecológico como la caoba (Swietenia macrophylla) y la lupuna (Ceiba pentandra).

Las evaluaciones identificaron además amenazas asociadas a actividades de caza furtiva y pesca ilegal en sectores cercanos a la frontera con Brasil.

Para Arsenio Calle, jefe del Parque Nacional Alto Purús, los resultados obtenidos durante la evaluación refuerzan la importancia de la concesión dentro de uno de los principales corredores de conservación de la Amazonía peruana. Según indicó, este tipo de iniciativas también pueden generar oportunidades para la investigación científica y fortalecer los esfuerzos de conservación en la zona.

Gobernanza territorial desde las comunidades

Integrantes de ACC-Yurúa participaron en la instalación de señaléticas y acciones de fortalecimiento territorial en la concesión.

En febrero de 2026, ACC-Yurúa impulsó la instalación de ocho señaléticas y el remarcado de linderos en sectores estratégicos de la concesión, con participación de custodios forestales y socios comunales. Las acciones se desarrollaron en zonas como los ríos Breu y Beu, Alto Yurúa y Piquiyako, como parte de los requisitos asociados al proceso OMEC y de las acciones de fortalecimiento de la gestión territorial.

Del 2 al 4 de junio de 2026, representantes del MINAM, Profonanpe, ACC-Yurúa, ACONADIYSH, UAC y el Parque Nacional Alto Purús sostuvieron reuniones de trabajo en Puerto Breu para revisar los avances del proceso y la documentación técnica del expediente.

Representantes de instituciones involucradas en el proceso OMEC participaron en reuniones de trabajo realizadas en Puerto Breu en junio de 2026.

Como parte de las actividades, el equipo realizó una visita de campo para verificar evidencias de las acciones desarrolladas en la concesión, entre ellas dos de las ocho señaléticas instaladas en febrero.

“Actualmente el proceso se encuentra bastante avanzado y ya cuenta con evidencias técnicas que sustentan el posible reporte de la concesión como OMEC”, señala Marthans.

Las actividades contaron con financiamiento de Profonanpe, soporte técnico y logístico de UAC y el respaldo de ACONADIYSH.

Conservación y bienestar comunitario

Gerson Mañaningo Odicio, presidente de ACC-Yurúa

Para Gerson Mañaningo Odicio, presidente de ACC-Yurúa y comunero ashéninka de la comunidad nativa Dulce Gloria, el avance del proceso OMEC refleja años de trabajo acumulado por las comunidades que integran la asociación.

“Este proceso se ha demorado. Han pasado varios dirigentes y recién ahora estamos viendo resultados”, afirma.

Mañaningo señala que uno de los principales retos para la organización sigue siendo asegurar recursos que permitan sostener las actividades de conservación y fortalecer el trabajo comunitario en el territorio.

“Queremos mejorar la calidad de vida de las comunidades de Yurúa, buscar financiamiento a través de nuestros aliados y fortalecer nuestra organización”, señala.

“La asociación no puede funcionar sin recursos. Sin fondos es difícil realizar actividades y avanzar en nuestros objetivos”, añade.

Para las comunidades que integran ACC-Yurúa, la conservación también está ligada al aprovechamiento sostenible de los recursos del bosque.

“El bosque es nuestro mercado, porque de él obtenemos muchos recursos y beneficios para nuestras familias”, explica.

Lo que viene

La siguiente etapa contempla la presentación formal del expediente ante el MINAM.

Posteriormente, la documentación será evaluada por especialistas de la Dirección General de Diversidad Biológica y por el Grupo Técnico Ad Hoc OMEC, integrado por representantes de diversas instituciones vinculadas a la conservación.

Si supera las etapas de evaluación nacional, la experiencia de ACC-Yurúa podría incorporarse a la Base de Datos Mundial de OMEC, el registro internacional que reúne iniciativas reconocidas bajo esta figura de conservación.

De concretarse ese paso, la concesión administrada por ACC-Yurúa pasaría a formar parte de las experiencias reportadas por el Perú ante el Convenio sobre la Diversidad Biológica.

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